
Dracula: personaje seductor y de colmillo fácil

Para volver a sacar al conde de su ataud, apareción Horror of Drácula (1958). En esta historia muy alejada del libro de Stoker, Chistropher Lee encarna esta vez al conde aportando ese toque aristocrático y seductor. Por primera vez se muestra sin tapujos el contacto adictivo de las víctimas con el vampiro, que produce un placer parecido al orgasmo. Horror of Drácula introdujo importante modificaciones en el universo vampirico. A partir de aquí, la figura del inmortal vampiro, pasa a encontrar su antagonista en la religión cristiana ( el mítico crucifijo). El cine estaba madurando en lo referente a libertad de expresión, así que aparecieron elementos eróticos que ayudaron a conformar la visión histórica del Drácula mujeriego y de colmillo fácil que todos conocemos.
El personaje de ultratumba llegó a su cenit. Con la película Drácula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola. El filme intenta ser fiel a la novel de Bram Stocker, pero introduce algunas novedades en la trama. En esta versión, Dracula se enamora y persigue, a la que el considera la encarnación de amada, Mina, la prometida de un abogado con el cual mantiene una relación comercial. Con escenas de gran impacto visual, una cuidad escenografía y la siempre mágica dirección de Coppola, esta nueva versión es una de las mejores películes de la historia del cine. En el reparto Keanu Reeves, en el papel de enamorado y antagonista del vampiro, Gary Oldman está soberbio como Conde Drácula, y Anthony Hopkins está decente como profesor Van Helsing. Pero, la palma se la lleva Wynona Rider en el papel de amante de el Conde.
En nuestros días los ladrones de sangre se han convertido en productos para las masas desde el estreno de la saga Crepúsculo. La películas basadas en la novelas románticas de Stephenie Meyer, Luna nueva, Eclipse y Amanecer narran los amorios entre adolescentes vampiros, humanos y licántropos. Todo un triangulo amoroso. En estas revisiones, la figura del vampiro aparece mucho más humanizada: algunos son simpáticos y bondadosos, otros malignos y viciosos, todos un poco sensibles al líquido rojo.
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